evd

Reseña a Los ecos de todos los siglos de Klaus Schwarzloch

He salido de mi zona de confort, vaya sorpresa



Los ecos de todos los siglos es una obra que no está comprendida dentro de las lecturas que suelo escoger, tengo que agradecer a esta lectura conjunta en Hoja en blanco, esta novela es una de esas obras que me ha quedado silbando en la cabeza. Una obra de arte.
Nuestro autor nos transporta desde la antigua Alemania antes del 1900 hacía Chile y Perú. Nuestro protagonista, Hans, es un joven alemán envalentonado, quien huye de su hogar por no querer ser juez como su padre dictaminó. Hans quería explorar el mundo, conocer lugares y vivir aventuras, pero en épocas donde el padre decide el destino de sus hijos se le impuso el trabajo de oficina. Emprendiendo un arduo viaje hacia la preciada América, en plena época de migración como muchos otros europeos, cumplirá con su deseo de explorar nuevas tierras. En la historia podemos apreciar un estilo de vida distinto a la actualidad, las costumbres familiares, las relaciones amorosas y matrimonios, tiempos de guerra, y las jerarquías familiares donde quien da orden no se le discute. Las viejas cartas y los telegramas que eran el medio de comunicación más viable, y las noticias sociales que en ocasiones demoraban días en llegar. Si algo hay que quiero destacar de esta obra en lo personal, es que simpaticé mucho con el protagonista en el inicio, me sentí muy identificado con él. En el correr de la historia podemos ver su evolución con el correr de los años, donde ya no me sentí identificado porque su vida toma otro giro, pero si he comprendido su situación. El amor no falta en esta historia y me ha dejado boca abierta, y como gran aporte me ha gustado mucho esos detalles del antiguo Chile y Perú que desconocía totalmente, además de las expresiones típicas. Gran parte de la narración es en tercera persona de narrador omnisciente, y también en primera persona mediante cartas y diarios personales que le dan otro tinte. Al día de hoy la obra no ha sido publicada, estaré esperando a que salga a la luz para publicitarla.


Klaus Schwarzloch es el seudónimo de Oscar Lizana F., chileno.
Tiene tres amores en su vida: Su esposa, sus hijas y la literatura.
Estudió mecánica en Coburgo, Alemania. Siempre su vida laboral estuvo ligada a temas técnicos. Circunstancias que no le impidió ser un asiduo lector. Esta es su primera novela de ficción histórica-romántica.

"El pasado de nuestros puebos latinomericanos es una fuente inagotable de buenas historias. Ellas merecen ser narradas" opina. 

Reseña a El regreso del heredero: Gorálvor

J. A.  Roman nos hace entrega de una obra de fantasía de excelencia. La primera parte de una trilogía.

Si hay una forma de citar a esta obra es con la siguiente frase:
“Si,si,si. Gracias, lo siento, perdóname…, siempre dispuesto  a rectificar, jovencito. Pero sería mucho mejor para todos que hicieras las cosas bien desde el principio.


Click en la imagen para
adquirir el libro

Cabe aclarar que este género no es fácil de trabajar. A diferencia de como se cree, la libertad de poder crear e inventar mundos, razas, idiomas, y reglas aparenta ser sencillo. Pues no, conlleva un trabajo muy fino de elaboración.
Nuestro protagonista Akar, es un joven príncipe originario de Roühm, capaz de usar una habilidad llamada Kradparuná, la cual brinda características mágicas y agudiza los sentidos. Nuestro héroe abordará por un gran aprendizaje en cómo usar su habilidad y en el desarrollo a nivel personal. Será guiado por Hurka, un “Minimo”, la cual es una forma de vida inteligente con un fuerte lazo con la naturaleza.
Tengo que destacar la realización del universo que ha creado nuestro autor.




Durante la lectura podemos apreciar las distintas razas bien definidas, las mediciones de tiempo y distancia con las cuales ha creado su propio sistema con gran originalidad. También lo ha hecho las posiciones sociales, monedas de comercio, plantas, y algunos animales, y la forma tan práctica en que coloca anexos en las palabras que son de otro idioma, las cuales las podemos leer en el pie de página comprendiendo su significado, de tal modo de no perder el hilo de la narración. He podido visualizar sus descripciones a la perfección, aun así me gustaría que algún día un dibujante le haga algunas imágenes, porque este tipo de obra verdaderamente lo merece. 
De mi parte estoy deseoso por leer la segunda entrega y adentrarme en ese mundo de guerra y conflictos sociales.

También quiero agradecer al autor por realizar esta lectura conjunta. Ha reunido a varios autores creando un grupo en Facebook llamado “Los escritores-lectores de kindle: proyecto SIMBIOSIS” Donde cada autor brindó sus obras al resto y entre todos nos leímos y reseñamos, también han colaborado algunos lectores quienes no han expuesto obras pero nos han leído de manera desinteresada. No es solo por el valor de una reseña, lo es también por las críticas y comentarios que nos hacemos entre todos por crecer y mejorar. A veces para crecer como autor no es tan solo con leer, estudiar, editar. También lo es acercándose a otros y escuchando a los demás.


Puedes contactar a J.A. Román en facebook: https://www.facebook.com/pepetoni.roman

Reseña a En la tercera habitación de Vecca Preetz


Quedé traumado (en el buen sentido de la expresión) acabo de leer una novela de suspenso que me ha movido los pelos.


Adquiere el libro en la imagen
En la tercera habitación es una novela de suspenso psicológico ambientada en Salta, Argentina, de donde procede nuestra autora. Cuya trama se desarrolla entorno al asesinato de Blas Roth, cuyo hallazgo procede de su propia hija de diez años. La niña desarrolla mutismo debido al trauma, y una extensa investigación policial mantiene expectante a los vecinos, puesto que Villa San Lorenzo es un lugar donde todos se conocen y no están preparados para eventos de tal índole. Toda la Villa camina con el miedo por la posibilidad de toparse con el asesino.

Sobre la trama, hay un fino trabajo elaborado, nuestra autora Vecca Preetz supo mantenerme enganchado. Se puede apreciar una fina construcción de personajes donde los irás conociendo en cada página. Llegado un momento de la historia pareciera que la verdad ya salió a la luz. Aun así, una serie de datos y verdades comienzan a salir uno tras otro dejando una sensación de impacto, que por lo menos a mí me generó la necesidad de hablarlo con alguien. Las historias personales y la evolución de los personajes están muy elaboradas y mezcladas, en ningún momento se produce algún fallo argumental, todas las piezas del rompecabezas encajan a la perfección, que es algo que en este tipo de obras cuesta hilar, y es necesario dejarlo en claro. Encontré algo curioso en el final, las últimas páginas son una hemorragia de emociones disparando, no terminas de asimilar una sorpresa y llega otra. Sobre todo, que al culminar de leer la historia, todas las páginas leídas me vinieron a la mente.

Vecca Preetz es argentina, nacida en Salta en enero de 1970. En 1990 comienza su desempeño en el área de Diseño de Interiores y se muda a la Capital Federal donde reside hasta 2011. Tras un feroz asalto, decide regresar a su provincia.
Su amor por las letras la llevó a impulsar su carrera de escritora. Escribe desde los catorce años, tiene una gran producción de poemas, cuentos y microcuentos inéditos. Dedicó horas a perfeccionarse en talleres literarios con Eduardo Ceballos,en Salta; Juan González en Tucumán y Cesar Mellis en Buenos Aires, para luego transferir su amor y formación a talleres de escritura dictados a niños y adolescentes.
Forma parte del grupo Escritores del Valle del Sianca, de la Sociedad Argentina de Escritores, filial Salta y obtuvo menciones honoríficas por su aporte cultural en su ciudad natal.
Dentro de sus pasiones se encuentra el reciclado artístico, la grafología pericial, en la cual tiene una tecnicatura, y el scrapbooking.
Su primer novela Siete espejos ha tenido una gran influencia en su entorno inspirando a varios jóvenes a escribir sus primeras palabras.
En la tercera habitación , su segunda novela. Un thriller policial y psicológico que mantiene al lector en vilo hasta llegar a un desenlace totalmente inesperado.


Puedes encontrar a Vecca Preetz en sus redes sociales





¿Por qué necesitas lectores 0?


Por definición, “Lector 0” es aquel lector que lee una obra antes de ser publicada. Pero, ¿qué tan importante es un lector 0? Mucho, así de simple, y voy a explicarte por qué.



La perspectiva y el lector cero: claves para fortalecer tu obra

Una de las cosas que debemos tener claras al escribir es la perspectiva. No es lo mismo lo que el autor visualiza en su mente que lo que el lector interpreta del otro lado. Casi siempre, cuando escribimos (y me incluyo), vemos una escena, un personaje, un conflicto, una ciudad o un bar como si estuviéramos mirando una película. En nuestra cabeza, esos elementos ya tienen rasgos, atmósferas y detalles que, muchas veces, no llegamos a contar ni a demostrar en el texto, porque fueron imágenes que el cerebro creó de forma automática.

Ahí aparece una de las mayores dificultades del oficio: trasladar esa imagen mental al lector. Verificar si el mensaje llega como queremos parece una obligación del escritor, pero no siempre es sencillo. No es casual que muchos autores prestigiosos, incluso aquellos que publican con grandes editoriales, reciban devoluciones y recomendaciones de agentes, editores y lectores profesionales antes de que la obra vea la luz.

El autor independiente, en cambio, rara vez cuenta con ese respaldo. Por eso enfatizo tanto la necesidad de contar con lo que llamo “lectores cero”.


El problema del misterio: lo que tú sabes, el lector no

La cuestión de la perspectiva se vuelve todavía más delicada cuando hablamos de tramas de suspenso o psicológicas. Cuando dejamos datos, pistas y detalles para generar misterio, quien crea la historia sabe perfectamente lo que está haciendo (o, al menos, casi siempre; a veces también se escribe sobre la marcha).

Pensemos en un ejemplo clásico: quieres escribir una novela donde hay un asesino y nadie sabe quién es. Desde el inicio, tú decides que el asesino será el hermano del protagonista. A partir de ahí desarrollas la historia, posicionas a los personajes, creas rasgos y acontecimientos que al principio no resultan claros, pero que hacia el final empiezan a cobrar sentido.

Tú sabes quién es el asesino porque tú creas la historia. Pero ¿el lector lo ve igual?

No lo sabes. No estás dentro de su mente ni sabes cómo visualiza a tus personajes. Tal vez fuiste demasiado evidente y el lector descubre el misterio desde las primeras páginas. O quizá intentaste ser tan críptico que la historia se llenó de ruido y humo, y al final nada se entiende.

Ahí es donde el lector cero —aficionado o profesional— se vuelve fundamental. Su devolución te dará una noción real de:

  • Qué funciona.

  • Qué no.

  • Qué confunde.

  • Qué está mal planteado.

Insisto: el lector cero es necesario.


No todos los lectores cero leen igual

También es importante entender que no todos los lectores cero son iguales. No lee de la misma manera un periodista que un médico. No porque uno lea más que otro —un médico puede haber leído cientos de libros durante su carrera—, sino porque la forma de lectura es distinta.

Influye la profesión, la personalidad y, sobre todo, el tipo de lecturas habituales. No es recomendable que tu novela de misterio la lea alguien que consume casi exclusivamente romance o erotismo. Del mismo modo, una ficción histórica difícilmente reciba la mejor devolución de un lector que solo lee ciencia ficción dura.

Un lector puede disfrutar de muchos géneros, claro, pero procura que tu lector cero sea lector del género que tú estás escribiendo. Eso marcará una diferencia enorme en la calidad de la devolución.


Conocimiento, técnica y verosimilitud

Otro punto fundamental tiene que ver con las técnicas, verdades y conocimientos. No hablo de narrar en primera, segunda o tercera persona, sino de los temas concretos en los que te adentras: procedimientos policiales, operaciones quirúrgicas, leyes, oficios, ciudades o países.

No todos somos médicos, abogados, policías o cocineros. Tampoco hemos viajado por todo el mundo. Muchas veces nos basamos en búsquedas rápidas, referencias ajenas o en lo que “creemos” que es correcto. Sin embargo, esos detalles técnicos son los que sostienen la verosimilitud de una obra.

Un error en este punto puede hacer que alguien con más conocimiento sobre el tema tire abajo toda tu historia.

Puedo darte un ejemplo personal. En una obra describí que un personaje tenía 24 horas para llegar desde México hasta el puente Golden Gate, en San Francisco. Al principio lo dejé así, pero luego decidí cuestionarlo: ¿realmente existe algún punto de México desde el cual eso sea posible?

Al investigar recorridos y mapas, descubrí que desde Chihuahua —una de las zonas más cercanas a Estados Unidos— hasta el Golden Gate se tarda aproximadamente 23 horas en auto. Era verosímil, pero estuve a nada de cometer un error grave. Eso me obligó a ubicar al personaje en una zona específica, cuando inicialmente solo había dicho que estaba en México.

Quizás pienses: “¿Es tan importante? ¿Quién lo va a notar?”. Imagina que un lector curioso lo googlea y descubre que no es cierto. Pierdes credibilidad.

Aunque la historia trate sobre dioses de la muerte o elementos fantásticos, si usas países reales y no creas tu propio universo, los datos deben ser correctos. Estos errores se nos escapan, y justamente ahí el lector cero puede señalarlos antes de la publicación.


Cómo recibir una crítica (y sobrevivir al intento)

Como mencioné en otra entrada sobre reseñas, es importante que tu lector cero te ofrezca una crítica real, no un simple “me gustó” o “está buena”. De eso ya he hablado antes, pero vale reforzarlo.

Tan importante como recibir la crítica es saber escucharla. No te cierres ni intentes justificar cada decisión: por qué un personaje es antipático, por qué alguien se enamora, por qué algo ocurre de determinada forma. No le expliques la obra al lector cero: recibe su devolución.

Eso no significa que debas cambiar radicalmente tu historia porque una persona diga “este personaje no me gusta”. Por eso recomiendo tener al menos tres o cuatro lectores cero. No es fácil conseguirlos cuando uno empieza como autor independiente, pero es fundamental.

Toma nota, compara opiniones y detecta patrones. Muchas veces, comentarios que parecen menores aportan muchísimo más de lo que crees.


La frescura que el autor ya perdió

Por último, algo clave: cuando escribes una obra, la relees muchas veces. Quince, veinte, treinta… o más. Es muy fácil cometer errores, porque ningún corrector automático es perfecto y, a veces, incluso juega en contra.

Además, llega un punto en el que te aburres de tu propio texto. Lo conoces de memoria, sabes qué viene después, no hay sorpresa. El lector cero, en cambio, llega con una frescura que tú ya no tienes.

Tuve el honor de ser lector cero de la novela fantástica 8 Santos, cuya autora, Sonia Pericich, confió en mí para esa tarea. Ella había leído su obra tantas veces que perdió la cuenta; calcula que al menos unas cuarenta. Al no encontrar errores, necesitó otra mirada.

En apenas tres lecturas, encontré detalles vinculados justamente a la perspectiva y la visualización. Ajustes pequeños que, una vez corregidos, dieron como resultado la satisfacción de ambos: la de ella como autora y la mía como lector.

Si quieres saber más sobre esta historia, puedes leer mi reseña completa en el enlace correspondiente.


En resumen: escribir es crear, pero también es contrastar. Y en ese camino, el lector cero no es un lujo: es una herramienta imprescindible. 
RESEÑA 8 SANTOS.